Una pregunta recurrente por los consumidores es por qué se cristaliza la miel. Es más, hay quienes creen que algo han hecho mal para que se produzca ese cambio. En este espacio, compartimos la razón de esta transformación organoléptica. 



Las propiedades y el sabor de la miel pura hacen que este alimento sea uno de los mejores edulcorantes naturales que existen, además de sus numerosas bondades para la salud. En caso de cristalización, se aconseja no calentar o cocinar la miel, puesto que puede generar pérdidas nutricionales, eliminando así muchos de sus efectos benéficos

 

Desterrando los mitos al respecto, la cristalización es, en realidad, una prueba de la genuidad del producto. Se trata de un proceso completamente natural por la sobresaturación de partículas. La miel contiene alrededor de un 80% de carbohidratos y un 18% de agua. Los factores para que se produzca la transformación, que sucede en todas las mieles puras tarde o temprano, en su estado son: la temperatura, la proporción de fructosa y glucosa; y el polen.

 

La miel cristalizada es valorada por ser una garantía de pureza del contenido, no tiene fecha de caducidad y mantiene intacta todas sus propiedades terapéuticas. Por lo que, podemos estar seguros de su consumo, incluso después de haber pasado mucho tiempo. Se puede seguir usando para endulzar cafés, leche, infusiones, etc.; ya es cuestión de gustos.